top of page

No es nuestra culpa: Desmantelando el mito de la responsabilidad en el acoso

  • psicanahialmeida
  • 3 may
  • 2 Min. de lectura

El acoso no es un malentendido, ni un halago mal recibido, ni una consecuencia de nuestras decisiones, es en su esencia, una transgresión de la autonomía y un ejercicio de poder, sin embargo, cuando una mujer vive una situación de acoso, las preguntas del entorno suelen dirigirse hacia ella: “¿Qué hacías ahí?”, “¿Cómo ibas vestida?”, “¿Le diste pie?”.


Es momento de ser claras: la responsabilidad del acoso recae única y exclusivamente en quien lo ejerce.


La trampa de la revictimización

La cultura de la violación y el acoso se sostiene sobre la revictimización, este fenómeno ocurre cuando el sistema y la sociedad señalan a la víctima como corresponsable del daño sufrido, al buscar una "causa" en la conducta de la mujer (su ropa, su horario o su amabilidad), la sociedad intenta crear una falsa sensación de seguridad: "Si yo no hago lo que ella hizo, no me pasará a mí", pero la realidad es distinta, el acoso ocurre en espacios públicos, privados, laborales y digitales, independientemente del perfil de la víctima, el factor común nunca es el comportamiento de la mujer, sino la decisión del agresor de ignorar el consentimiento.


El peso psicológico de la culpa

Cargar con una culpa que no nos pertenece es una de las consecuencias más devastadoras del acoso, esta culpa impuesta actúa como un mecanismo de silencio:

  • Genera vergüenza y aislamiento.

  • Dificulta la búsqueda de apoyo psicológico o legal.

  • Fragmenta la percepción de seguridad personal.


Validar que no pudiste haber hecho nada distinto para evitarlo es el primer paso hacia la recuperación, tu existencia en el espacio público o privado no es una invitación, es un derecho.


Cambiando el enfoque: De la víctima al agresor

Debemos dejar de educar a las mujeres para "cuidarse" y empezar a señalar la raíz del problema la prevención del acoso no se logra con faldas más largas o evitando calles oscuras; se logra con educación en el consentimiento y con consecuencias reales para quienes violentan, caminar libre, trabajar sin hostigamiento y habitar entornos digitales seguros no son privilegios que debemos ganar con nuestro comportamiento: son derechos fundamentales que nadie tiene permiso de vulnerar.


Fuentes consultadas:

Si deseas profundizar o dar sustento teórico a tu publicación, estas fuentes son fundamentales:

  • Amorós, C. (2009). Vetas de ilustración: Reflexiones sobre feminismo e ilustración. Editorial Anthropos. (Analiza la estructura de poder y la conceptualización de la violencia de género).

  • Castañeda, M. (2012). La experiencia del acoso: Un análisis desde la psicología social. Ediciones Paidós.

  • ONU Mujeres. (2020). Hacer que los espacios públicos sean seguros para las mujeres y las niñas. Informe de resultados globales.

  • Segato, R. L. (2016). La guerra contra las mujeres. Editorial Traficantes de Sueños. (Un texto clave para entender que la violencia no es sexual, sino un mensaje de poder y dominio).

  • Walker, L. E. (2017). The Battered Woman Syndrome (4th ed.). Springer Publishing Company. (Fundamental para entender los procesos psicológicos de la victimización y la culpa).

 
 
 

Comentarios


Psicóloga Anahi Almeida

Psic.Anahi.Almeida

  • alt.text.label.Instagram
  • alt.text.label.Facebook
  • alt.text.label.LinkedIn

©2022 por Psicóloga Anahi Almeida.

bottom of page